30 mar 2014

Monumento “Gesta de Malvinas”



El 5 de abril de 1986 se inauguró el monumento que recuerda a los soldados de Malvinas, emplazado en la antigua plaza Aguado, hoy transformada en el parque del Bicentenario “Senador Oscar Lara”, a orillas del arroyo Tapalqué y denominado "Gesta de Malvinas"

por: Claudio Filardo
 
Una guerra sin sentido
La guerra de Malvinas, representó para la Argentina, volver a la Democracia y dejar atrás ese afán de los militares por quedarse en el poder injustificadamente. Mucho se ha escrito y hablado de este tema en todos estos años, pero al día de hoy, seguimos sin disculpar a aquellos hombres que ordenaron recuperar algo por intermedio de la fuerza.
Esas personas quisieron hacer una obra de arte con armas y gano la muerte, a los soldados el pueblo los va a recordar siempre con homenajes, porque fueron, son y serán, verdaderos héroes.
Uno de los primeros monumentos en levantarse en el país, fue en la capital de Córdoba, el 5 de Octubre de 1983. En la localidad de Luján, provincia de Buenos Aires, el 2 de abril de 1984. Olavarría, fue sin dudas unas de las primeras ciudades que tiene uno en ofrenda, a todos aquellos que pelearon en las islas, y que luego vinieron muchos más a lo largo y ancho del país. 

Olavarría no quedo ajena a esa guerra y se realizó una movida muy importante, tanto como de parte del Regimiento de Caballería de Tanques 2 “Lanceros General Paz”, del Escuadrón de Ingenieros Blindado 1 y de la población en general, cuando se hicieron las jornadas “Todos juntos por Malvinas”. O del multitudinario acto en la plaza central, del 3 de mayo de 1982, donde se reafirmaba la Soberanía Nacional.


Estación de trenes, vagones cargados con tanques hacia el sur
diario Tribuna – Archivo Histórico Municipal.

Historia del monumento

Muchos adolescentes olavarrienses, fueron a la guerra de Malvinas en abril de 1982. Al terminar la misma, los primeros tres que llegaron a nuestra ciudad fueron Marcelo Macchiaroli, Oscar de Olaso y Oscar Moreno, que fueron recibidos como unos verdaderos héroes.


Macchiaroli, de Olaso y Moreno en una entrevista de junio de 1982
 diario Tribuna– Archivo Histórico Municipal.
El papá de uno de ellos, Orlando Macchiaroli tenía una imprenta en calle Belgrano, e iba muy seguido a Capital Federal por razones comerciales y comenzó a tener contacto con el Comando Central del Ejército. La idea era empezar a conseguir reconocimientos a los ex-combatientes. 
Un día en el fondo de su casa, donde tenía una gran parrilla y organizaba algunas comidas, los empezó a reunir antes que terminara el año 1982, cuando las heridas todavía estaban frescas. Eran 15 o 16 muchachos y la idea era que se mantengan juntos y unidos y le comentaba de sus viajes a Capital y de los derechos que deberían tener.

Antes de que Olavarría contara con un monumento, los actos en recuerdo por el 2 de abril, se realizaron en la plaza central Cnel. Olavarría y lo organizaban ellos mismos con aportes del municipio, donde solamente un clarín, cuyas sonoridades se adaptan paradójicamente con el timbre funeral del toque de silencio.



2 de abril de 1985 – Acto en la plaza central – revista Pulso.

 
En octubre de 1983 volvió la Democracia y en la intendencia había asumido Helios Eseverri. Según cuenta Orlando, un día se lo cruza en la calle y le comenta lo que venía haciendo, de reunir a los chicos de las Malvinas en su casa y que sería bueno hacer un reconocimiento, emplazando un monumento en lugar a designar.

Desde ese día no pararon hasta ver realizado su sueño y el 5 de abril de 1986 se inauguraba el monumento “Gesta de Malvinas”. En él trabajaron todos ad-honorem: el arquitecto Julio César Bidé, que realizo el proyecto; el lugar y los materiales fueron donados por la Municipalidad y algunas empresas y la mano de obra a cargo de Natalio Teixeira, que se pudo abonar, con la realización de un bono contribución, con aportes que hizo la comunidad entera.

Construcción del monumento – recorte periodístico de Orlando Macchiaroli

En la charla realizada con Orlando en su casa, donde tiene guardado muy prolijamente todos los recuerdos  con testimonios, fotos y recortes periodísticos, comentó que fue elegido ese lugar, teniendo en cuenta que era y es un camino obligado para ir al cementerio. De esta manera cuando se transita con un ramo de flores para visitar a un ser querido en la necrópolis, la intención era que con una sola mirada al monumento, recordemos a todos aquellos que dejaron la vida en la guerra.



5 de abril de 1986 – Día de su inauguración - recorte periodístico de Orlando Macchiaroli.
El arquitecto Julio C. Bidé, autor intelectual, representó las seis columnas blancas, que con el tiempo fueron pintadas con los colores argentinos: al hombre y la vida, con sus cinco elementos: agua, aire, fuego, cielo y tierra, sobre un espejo de agua que estaba proyectado y que nunca se realizó.

Ese 5 de abril de 1986, se colocaron ofrendas florales por parte de las instituciones de las fuerzas Armadas, la Policía  y del Servicio Penitenciario. Estuvieron presentes los más altos jefes de las guarniciones del Ejército de Olavarría y Azul, Autoridades Municipales, Eclesiásticas y los llamados veteranos de la guerra, que le dieron un marco brillante, a una jornada que por siempre estará en su memoria.

En esa época la plaza Aguado lucia mástiles, donde en los actos se adornaban con banderas de las Naciones de América. El balneario municipal y el monumento al Gral. San Martín, eran el complemento donde el monumento a Malvinas, representaban un lugar donde tener memoria.
Como toda ciudad que progresa, lo mismo pasó con los parques en Olavarría y en el año 2009 se comenzó con la proyección para posterior modificación de la plaza Aguado. Denominado Proyecto Parque del Bicentenario, con distintas etapas que abarcarían desde el puente de la Avda. del Valle hasta la calle Hornos, realizando la construcción de un sendero peatonal, plazoleta para el monumento del Gral. San Martín y la construcción de una fuente, además de arbolar la zona y poner más iluminación.

Nada hacía suponer en el proyecto, que el monumento a Malvinas sería lisa y llanamente demolido y reemplazado por una fuente. Olavarría ya había sufrido en el año 1964, cuando el denominado progreso de esa época, hacer desaparecer el “Monumento al Trabajo” de Leopoldo Boccazzi de la Avda. Pringles y Republica del Líbano.
Luego de un par de notas y reuniones, entre los históricos que realizaron el monumento y las autoridades del nuevo proyecto, llegaron a un acuerdo, dejar en el mismo lugar al de Malvinas y emplazar la fuente más cerca del arroyo. Orlando en su charla, comenta que nunca más iba a ser lo mismo, sacarlo y volverlo a armar en otro lugar, que ya no iba a tener sentido los homenajes y que todos estamos acostumbrados a verlo, como al pasar, y que sus seis torres sigan representando el significado que le dio su creador.



Durante un acto, años posteriores a su inauguración – foto Orlando Macchiaroli.

Agradezco a Orlando Macchiaroli, por dejarme recordar este hermoso monumento y revivir un poco la historia del mismo. Esta vez el progreso triunfo, pero sin destruir el pasado, que hace a una ciudad tener recuerdos y al arquitecto Julio C. Bidé, que muy gentilmente me ofreció toda la información que tiene, agregando que la idea del proyecto ahora busca acompañar la emoción y que propuso su puesta en valor, al enterarse de la intención de sacarlo. Fue escuchado, respetado y apoyado por las autoridades municipales.
Bidé me agrega que, es el respeto que se le debe al tema, necesario para su comprensión, esencial para preservar la memoria. El monumento no constituye en sí mismo un homenaje a la guerra, sino todo lo contrario. Nuestros muertos son un vacío, un hueco brutal. El operativo de masacre que nos socavo sistemáticamente, es un círculo de horror pero necesariamente culmina en un nuevo apoyo para que la naturaleza genere vida. Esta ha sido la pretensión de traducir a un objeto, sin aspirar a la representación simbólica tradicional figurativa, sino la de elevación contemplativa, sin pedestales, un lugar contra el olvido. Los monumentos no transmiten explicaciones, personifican un “lugar”.
Una representación a través del arte es difícil, probablemente imposible, pero para el acto que busca en este caso su expresión simbólica, no existe un medio mejor que lo visual como forma abstracta del arte moderno. La no representación es un mandato presente desde el comienzo, sobre lo que puede hacer el arte con una guerra. He buscado la desnudez y el vacío simbólico, aunque las columnas de concepción ancestral, recrean el sostén y el apoyo de la vida del ser, en clara ascensión al cielo, de base circular, ya que el círculo nos significa el infinito.
Su base es cuadrada y rotada a 45 grados, ya que el cuadrado es orden y robustez, escalonada para graduar su sentido, donde la variación de altura responde a una combinatoria planificada, pero imperceptible. Una rampa de suave declive provee la accesibilidad para todos. La línea de la base es el horizonte, el futuro.
Una pequeña pirámide nos retrotrae a las primeras manifestaciones en arquitectura del hombre: Machu Pichu, Gizeh en Egipto, y más. Se dice que las pirámides, las torres, los obeliscos, coligan tierra y cielo.
Se utilizaron materiales  simples, austeros y locales, la piedra natural, el hormigón, lejos de toda posible ostentación, una contracara de piedras de granito local, se apilan al azar. El árbol existente, acompaña.
Cada ciudad tiene geográficamente casi siempre algún sello distintivo de la naturaleza. Aquí, tenemos nuestro arroyo que la surca, entonces elegir el sitio para su emplazamiento no ha sido casual sino…causal. Su expresión formal trata de evitar la dispersión, preservando cierta autonomía que asegure su cabal identificación.
Acto del año 2010, antes de su remodelación.
Desde aquel lejano 5 de abril de 1986, los homenajes se vinieron haciendo en este lugar, aunque a veces se trasladaron a la plazoleta del barrio de Veteranos de Guerra "2 de Abril". Las condiciones del tiempo nunca fueron impedimento para recordar cada aniversario y un puñado de ex-combatientes se reúnen al pie del mismo.
En el año 2005, al conmemorarse un nuevo aniversario, se inauguró la plazoleta “Veterano de Guerra Javier Osvaldo Ponce”, en el barrio Independencia, ubicada en la calle San Lorenzo entre Buchardo y Azopardo.
En Olavarría, tenemos un barrio, una biblioteca, y se corre la “Maratón Malvinas” organizada en forma conjunta por el Círculo de Atletas Veteranos de Olavarría y la Agrupación Veteranos de Guerra "2 de Abril", fiscalizada por el CAVO y auspiciada por la Municipalidad de Olavarría, a través de la Dirección de Deportes, Recreación y Tiempo Libre, como para que nunca nos olvidemos de ellos.
Hoy a 32 años de haberse declarado una guerra sin sentido, debemos seguir demostrándoles a todos los    ex-combatientes, con palabras y actos, sentimientos que le lleguen al alma, más si tenemos un “lugar”, como  -permítanme decirlo- la querida plaza Aguado, aquella que llevo el nombre por ser el amigo personal del Gral. San Martín y la misma que soñaron nuestros antepasados y nosotros supimos conservar, aunque ahora con otro nombre.
Las pirámides, los obeliscos, las estatuas y cuanta obra pueda hacerse en honor de tan noble recuerdo, no nos hablan al corazón como lo hace la historia, que nos enseña lo que aquellos hombres hicieron, pensaron y sufrieron.
 
También quiero agradecer a Monica Poggi del Archivo Histórico Municipal,  que siempre tiene las puertas abiertas a nosotros -quienes traemos el pasado al presente- con historias olavarrienses que no se deben olvidar.

Acto del año 2011, con el monumento recién restaurado.




12 mar 2014

Monumento “Conmemoración Centenario llegada primer tren a Olavarría”


HISTORIA DEL MONUMENTO
 “Conmemoración Centenario llegada primer tren a Olavarría"

El 15 de marzo, se cumple un nuevo aniversario del emplazamiento del monumento que recuerda la llegada del primer tren a Olavarría y queremos recordar su historia.


El ferrocarril en Olavarría.

Aquel 15 de marzo de 1883, Olavarría estuvo de fiesta, cuando entre resoplidos y humareda, en medio de la curiosidad por lo novedoso y la sensación de estar entrando en una nueva era, quedo habilitado el servicio del Ferrocarril del Sud, que lo unía con la Capital Federal.
El 19 de octubre de 1881 firmaron el contrato el Gobernador de la provincia de Buenos Aires, Dr. Dardo Rocha y el representante del Ferrocarril del Sud, señor Franck Parish, conteniendo diversas cláusulas para cubrir el trayecto de Azul a Bahía Blanca de inmediato. El 21 de junio de 1882, ingresa una nota en el despacho de la Corporación Municipal, de la empresa ferroviaria, disponiendo 400 plantas de distintas especies para el embellecimiento de la futura estación y el pueblo, rogándose se retiren de la estación Azul, hasta donde llegaba el tren en esa época.
Un mes más tarde, la Corporación Municipal resolvió otorgar a la empresa ferroviaria, las quintas 123,124 y 125, para establecimiento de estación, galpones y plaza de carretas y carruajes, con la aclaración que bajo ningún concepto se destinaria a otro uso.




15 de marzo de 1883 – llegada del primer tren a Olavarría 
foto Archivo Histórico Municipal
Globos, fuegos artificiales, calles iluminadas que sirvieron al recorrido de la comitiva desde la estación, hasta el recinto municipal y un considerable almuerzo de 4 vacas –el asado con cuero no podía faltar– deleitaron y enmarcaron aquel día, reuniendo a los olavarrienses en la estación, viviendo un momento tan importante, para un pueblo que buscaba incansablemente encaminarse al progreso. Olavarría comenzaba a entrar en la era del “camino del hierro”, como se lo denominaba a las localidades que era atravesadas, por las dos líneas brillante de rieles. En el censo provincial de 1881, en el partido, vivían 11.500 habitantes, y la mayoría ese día concurrieron a la fiesta.
Las crónicas remarcaban que se acababan las épocas en que había que recorrer diez leguas en traqueteadas galeras desde la estación Azul a Olavarría, se terminaban los años en los que sufridos carros tenían que partir desde las canteras y caleras de la zona para llevar hasta la antigua “punta de rieles” la piedra y la cal que luego se embarcaría en tren hacia la voraz e insaciable capital y a veces hasta el puerto para marchar al exterior.
Ese magnífico día, “los municipales” –antecesores de los concejales- José E. Grijera, Francisco Araujo, Julián Gómez y Agapito Guisasola, fueron designados para preparar los festejos y no repararon en gastar unos cuantos miles de pesos, alrededor de 16 mil, justificadamente por el acontecimiento, donde el gobernador de la provincia, Dardo Rocha, fue la máxima figura política que arribo a la ciudad.
Al poco tiempo la empresa ferroviaria, resarció a la Corporación Municipal de ese esfuerzo económico y contribuyo con unos 20 mil pesos para afrontar las erogaciones ocasionadas.
La estación Olavarría por la importancia de su playa de maniobras, sus galpones para reparar locomotoras y vagones, fue sin dudas muy importante desde su inicio, para el tráfico de cargas y de pasajeros. Contaba con la oficina del Superintendente de Transporte, Jefe de Estación, oficina de telégrafos, control centralizado, vías y obras, encargados de telecomunicaciones, cambistas, señaleros, peones y galpón de locomotoras, para programar y desarrollar una mejor calidad al servicio por la cantidad de trenes a diario que comenzaban a circulaban por día en la zona.
Desde su inicio, Olavarría fue un nudo Ferrocarrilero por excelencia, atendiendo la demanda de los sectores por explotación de canteras, llegando en el esplendor del ferrocarril a ser el mayor centro de despacho de todos los ramales y además los trenes de pasajeros, que con los años llegaban hasta Neuquén y Bariloche.



Estación Olavarría año 1935 – foto Archivo Histórico Municipal

Playa del ferrocarril, sobre calle Saavedra,
con locomotoras para chatarra
 foto Juan Castiglia
La foto que se acompaña, extraída del libro “Historia del Ferrocarril Sud, Gral. Roca y Ferrosur Roca” de Juan Castiglia, muestra el abandono de las viejas locomotoras con sus intrincadas calderas, sus orgullosos domos sobresaliendo como un penacho  y que acompaño como una postal por más de 20 años a quienes transitábamos por ese lugar –con medio asfalto sobre calle Saavedra- observando la incipiente decadencia en la que callo el ferrocarril en años posteriores, y que sin dudas se extrañaban sus rechinar de bielas, su sonoro silbato y su único, cansino e inacabable “chuf-chuf”, haciendo del ferrocarril un símbolo. 

En el año 1983 cuando se iba a cumplir el centenario de aquel hecho, un grupo entusiastas de empleados y ex-ferroviarios, lograron recuperar de esa playa de maniobras, una rueda y biela de una vieja locomotora, antes de que se la lleven definitivamente a desguace como chatarra.
15 de marzo de 1983 – Arribo de un convoy guiado
por veteranos ferroviarios
foto Archivo Histórico Municipal
Convirtieron hierro en monumento, historia en presente, y que debe perdurar para siempre en el recuerdo de esta Olavarría, que al día de hoy, tiene generaciones y generaciones de ferroviarios orgullosos de pertenecer a un trabajo que desde su inicio, nunca descansa.
La estación engalanada, se volvió a vestir de fiesta cien años después, inaugurando el monumento, con un marco de público muy importante, donde las emociones y recuerdos estuvieron presentes en toda la jornada. La comisión del centenario estuvo integrada por personas representativas entre ellas Otto Rodolfo Carloni, quien la presidió acompañado de Eusebio Bouciguez, el doctor Julio Cortés, Hugo O. Matrella, Cataldo Blando, José Mignona, Luis H. Olivera, Julio Fioroni, Juan Castiglia, Floreal Ferrero, Angel de Vega, Egidio Formoli, Enrique Abraham, Ezequiel Vega, Orlando Macchiarolli, Ítalo Rímolo, Reynaldo Warman, Mario Neder,  entre otros. El Intendente Municipal interino, era el señor Luis Adolfo Escudúm.
Histórica foto de la Comisión del Centenario y
del folleto entregado ese día – Gentileza Orlando Macchiaroli
El tren que arribo como homenaje fue recibido por el ex-jefe de estación Juan Peirán de 87 años de edad y en el llegaban soldados y policías vestidos con uniformes de época. En la playa frente a la estación, la banda de la Guarnición Militar local, le dieron la bienvenida con marchas patrióticas, se izó la bandera en el mástil y hubo un desfile de carruajes antiguos, con vestimenta de la época.




Desfile frente a la estación  – foto Archivo Histórico Municipal
El monumento en marcha.
El futuro monumento estuvo varios días a un costado, en la playa de estacionamiento, mientras se estaba construyendo el pilar, esperando ser trasladado en el lugar que luego iba a estar varios años. La estación brillaba con su nueva pintura, banderas Argentinas colocadas en varios lugares y las instalaciones ferroviarias se veían inquietas con su personal trabajando sin descanso, esperando festejar el centenario.

La rueda a punto de convertirse en monumento,
detrás el galpón de cargas - foto Archivo Histórico Municipal



Ese día la rueda “puesta a nuevo”, fue restaurada por personal ferroviario y se exhibió junto al monolito con un brillo y esplendor, como si comenzara a rodar. Se colocaron placas de la Comisión de Homenaje, de la Fraternidad, de la Unión Ferroviaria, del Club Ferrocarril Sud, del Centro Comercial y una de las colectividades extranjeras, que también quisieron estar presentes ese día.




15 de marzo de 1983 – día de la inauguración del monumento - foto Archivo Histórico Municipal
En el mes de mayo de 2010, comienzan las tareas de remodelación de la terminal de ómnibus para la ampliación de la playa de maniobras y andenes, y se acordó su traslado, entre la Secretaria de Infraestructura de la Municipalidad, con el señor Juan Castiglia, histórico ex-ferroviario, reubicando el monumento en la reciente rotonda de las avenidas Pringles y Del Valle.
Antes de su traslado para ampliar la playa de la terminal
y Colocándola en la rotonda de Pringles y Del Valle.
Agradezco al señor Juan Castiglia, Orlando Macchiaroli y a Monica Poggi del Archivo Histórico Municipal, por las fotos brindadas. Algunos datos fueron extraídos del libro “Ensayo histórico del partido de Olavarría” del año 1967.
Hoy quienes transitamos la rotonda y vemos esa rueda simbólica, que seguramente remolco miles de toneladas de producción y otra cantidad similar de pasajeros, nos lleva nostálgicamente a imaginar nuestros predecesores, lo orgullosos que estaban por pertenecer a la herramienta que abrió caminos de rieles, con progreso entre las ciudades y los campos de la República.
La ruta férrea fue sin dudas el comienzo de trasladar la riqueza agropecuaria, minera y ganadera, de acercar a los pueblos rurales aislados de caminos intransitables, y aún estaba muy lejos la era del automóvil y faltaban décadas para que el camión sirviera competitivamente al ciclo económico.
Ya han pasado 131 años de aquel episodio trascendente que registró Olavarría, convirtiéndola en una ciudad moderna, desarrollada y diversificada en los motivos de su grandeza económica y cultural que vemos en la realidad de hoy, y que el ferrocarril es parte y acompaña.
La estación, en sus comienzos - foto Archivo Histórico Municipal